EE.UU. Las carreteras mejoran, pero el peligro persiste, los choques fatales todavía superan los niveles del 2020

Estados Unidos está comenzando a dejar atrás uno de los periodos más preocupantes de su historia reciente en materia de seguridad vial. Los accidentes fatales han disminuido durante varios años consecutivos después del fuerte aumento registrado durante la pandemia, pero las cifras muestran que todavía queda mucho camino por recorrer.

Un análisis realizado por Welcome Law Firm, utilizando datos federales verificados sobre accidentes y fatalidades de tránsito entre 2020 y 2024, encontró que el país pasó de 39,785 choques fatales en 2021 a 36,297 en 2024. El descenso representa una mejora significativa desde el punto máximo del periodo, pero las cifras continúan prácticamente al nivel registrado al inicio de la década.

La conclusión resulta especialmente importante porque una disminución en el número de accidentes fatales no significa que las carreteras hayan dejado de ser peligrosas. Durante 2024, 39,254 personas murieron en accidentes de tránsito en Estados Unidos, según los datos definitivos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, NHTSA.

De la explosión de 2021 a una recuperación gradual

El año 2020 funciona como punto de referencia del estudio de Welcome Law Firm. Durante aquel periodo se registraron 35,935 accidentes fatales en Estados Unidos. Un año después, la cifra se disparó hasta 39,785, equivalente a un crecimiento aproximado del 10.7 %.

El aumento coincidió con cambios importantes en el comportamiento de los conductores durante la pandemia. Las carreteras menos congestionadas estuvieron acompañadas de mayores velocidades y otras conductas de riesgo, una tendencia que también ha sido señalada por organismos federales y análisis independientes sobre las muertes viales de esos años.

Lo preocupante es que el problema no desapareció inmediatamente.

En 2022 se produjeron 39,422 accidentes fatales, apenas un 0.9 % menos que en 2021. Esto dejó al país prácticamente en una meseta de alta peligrosidad durante dos años consecutivos.

Fue en 2023 cuando comenzó a observarse una reducción más clara.

Los accidentes fatales descendieron hasta 37,769, una disminución aproximada del 4.2 %. En 2024 volvieron a caer, esta vez hasta 36,297, un descenso adicional cercano al 3.9 %.

En otras palabras, Estados Unidos logró eliminar una parte importante del fuerte incremento registrado después de 2020, pero todavía no puede hablarse de una transformación profunda de la seguridad vial.

Cinco años de accidentes fatales en Estados Unidos

El comportamiento del periodo puede resumirse de esta manera:

Año Accidentes fatales Cambio anual Tendencia
2020 35,935 Año de referencia
2021 39,785 +10.7 % Máximo del periodo
2022 39,422 -0.9 % Nivel todavía muy elevado
2023 37,769 -4.2 % Comienza una caída clara
2024 36,297 -3.9 % Continúa la recuperación

Las cifras corresponden al análisis de Welcome Law Firm, elaborado a partir de datos federales de accidentes de tránsito.

El patrón resulta evidente: un fuerte aumento en 2021, prácticamente ningún avance durante 2022 y una reducción más consistente a partir de 2023.

El problema más grave: un solo accidente puede cobrar varias vidas

Las estadísticas adquieren una dimensión diferente cuando se compara el número de accidentes fatales con la cantidad de personas que murieron en ellos.

Un “accidente fatal” significa que al menos una persona perdió la vida. Sin embargo, muchos de esos incidentes producen dos, tres o incluso más víctimas.

Según Welcome Law Firm, entre 2020 y 2024 se registraron 189,208 accidentes fatales y 205,237 muertes, lo que demuestra que el número de fallecidos supera ampliamente el número de incidentes.

Durante 2024, por ejemplo, hubo 36,297 accidentes fatales, pero las muertes ascendieron a 39,254.

Eso representa 2,957 víctimas adicionales respecto al número de accidentes, una señal clara de que una parte de las colisiones continúa provocando múltiples fallecimientos.

La relación se mantuvo sorprendentemente estable durante los cinco años analizados, alrededor de 1.08 a 1.09 fallecidos por cada accidente fatal.

Esto plantea una conclusión importante: la reducción reciente de las muertes parece estar relacionada principalmente con que se producen menos accidentes fatales, no necesariamente con que los accidentes graves estén siendo mucho menos letales.

2021 fue el punto más crítico

El año 2021 fue particularmente difícil.

Welcome Law Firm contabiliza 39,785 accidentes fatales y 43,230 muertes durante ese año, la cifra más elevada dentro del periodo estudiado. La diferencia entre accidentes y personas fallecidas alcanzó 3,445.

Los datos definitivos utilizados actualmente por NHTSA también sitúan 2021 como uno de los peores años recientes para la seguridad vial estadounidense.

La combinación de exceso de velocidad, consumo de alcohol y otras conductas de riesgo contribuyó significativamente al deterioro observado durante la pandemia.

Lo que inicialmente podía interpretarse como una anomalía provocada por circunstancias excepcionales terminó convirtiéndose en un problema persistente durante varios años.

2024 ofrece motivos para el optimismo

Aunque todavía existen razones para la preocupación, la evolución más reciente es positiva.

NHTSA confirmó que 39,254 personas murieron en accidentes de tránsito en 2024, un descenso del 4.3 % respecto a las 41,025 registradas en 2023.

La tasa de mortalidad también disminuyó hasta 1.19 fallecidos por cada 100 millones de millas recorridas, frente a 1.26 en 2023.

Esto resulta particularmente relevante porque los estadounidenses continúan recorriendo enormes distancias.

Cuando las muertes bajan al mismo tiempo que aumenta o se mantiene elevada la movilidad, significa que el riesgo por milla también está disminuyendo.

Las estimaciones posteriores muestran que esta tendencia continuó durante 2025. NHTSA informó de nuevas reducciones y datos preliminares apuntan a una continuidad de la recuperación vial.

La velocidad continúa siendo uno de los grandes enemigos

Las mejoras estadísticas no eliminan uno de los problemas estructurales de las carreteras estadounidenses: el exceso de velocidad.

El estudio de Welcome Law Firm calcula que aproximadamente 59,284 muertes entre 2020 y 2024 estuvieron relacionadas con velocidad, representando cerca del 29 % de todas las víctimas del periodo.

La explicación física es sencilla: cuanto mayor es la velocidad, menor es el tiempo disponible para reaccionar y mayor es la energía liberada durante un impacto.

Además, determinados estados con extensas carreteras rurales presentan límites elevados, largas distancias y menor presencia de servicios de emergencia.

Por eso un accidente que podría ser grave dentro de una ciudad puede convertirse en fatal cuando ocurre a velocidades de autopista.

Tres comportamientos explican una parte enorme de las muertes

Cuando se combinan alcohol, velocidad y conducción distraída, el estudio estima que estas tres conductas estuvieron relacionadas con alrededor de 138,835 muertes entre 2020 y 2024.

Es una cifra extraordinariamente alta.

Y existe algo especialmente importante detrás de ella: muchos de estos accidentes son potencialmente evitables.

No estamos hablando únicamente de fallos mecánicos, tormentas repentinas o circunstancias imposibles de prever.

Estamos hablando de decisiones tomadas por conductores.

Reducir la velocidad, guardar el teléfono y no conducir después de beber siguen siendo algunas de las herramientas más efectivas disponibles para disminuir la mortalidad vial.

Las carreteras rurales continúan siendo particularmente peligrosas

El estudio también muestra que algunos de los estados con mayores tasas de accidentes fatales por población poseen características similares: grandes redes de carreteras rurales, largas distancias y menor acceso inmediato a centros de trauma.

Mississippi encabeza el análisis proporcional de Welcome Law Firm, seguido por estados como Wyoming, Arkansas y Nuevo México.

Esto demuestra por qué no basta con mirar únicamente el número absoluto de accidentes.

California o Texas pueden registrar más incidentes debido a su enorme población, mientras un estado pequeño puede presentar un riesgo individual mucho mayor para cada habitante.

El verano y el comienzo del otoño presentan mayor riesgo

Otro elemento interesante del estudio es la temporada del año.

Welcome Law Firm encontró que julio, agosto, septiembre y octubre concentran una parte especialmente elevada de los accidentes fatales registrados entre 2020 y 2024.

Octubre fue el mes con mayor cantidad acumulada dentro del periodo, con 17,961 accidentes fatales, mientras febrero presentó la menor cifra, con 12,706.

Los meses de verano implican mayor número de viajes, vacaciones familiares, motocicletas, desplazamientos nocturnos y conductores recorriendo largas distancias.

A comienzos del otoño se añade otro elemento: los días comienzan a acortarse mientras el volumen de desplazamientos continúa elevado.

Es una combinación capaz de aumentar considerablemente el riesgo.

Menos accidentes no significa que podamos bajar la guardia

La reducción entre 2021 y 2024 es una noticia positiva.

Pasar de 39,785 a 36,297 accidentes fatales significa 3,488 incidentes menos en apenas tres años.

Pero el análisis también demuestra por qué sería prematuro declarar una victoria.

Estados Unidos todavía pierde cerca de 40,000 personas anualmente en sus carreteras.

Cada una de esas cifras representa familias afectadas, trabajadores que no regresaron a casa, estudiantes, padres, hijos y comunidades que deben afrontar las consecuencias de un accidente.

La seguridad vial no debería medirse únicamente observando si un año fue mejor que el anterior.

El objetivo debe ser mantener una reducción sostenida durante muchos años.

Vehículos más seguros, pero conductores todavía decisivos

Los automóviles actuales incorporan sistemas que hace apenas una década estaban reservados para vehículos de lujo.

Frenado automático de emergencia, mantenimiento de carril, detección de peatones, monitoreo de punto ciego y controles electrónicos de estabilidad pueden prevenir accidentes o disminuir sus consecuencias.

La infraestructura también está evolucionando.

Sin embargo, ninguna de estas tecnologías puede compensar completamente un comportamiento extremadamente peligroso.

Un vehículo equipado con los mejores asistentes sigue necesitando un conductor atento.

La seguridad moderna debe entenderse como la combinación de mejores automóviles, carreteras más seguras y decisiones responsables al volante.